La vida puede ser agitada y estresante y, para muchas personas, el dolor crónico puede hacerla aún más difícil. Por ello, no es de extrañar que muchos busquen formas de encontrar alivio y relajarse. Un método que está ganando popularidad es la meditación rápida para aliviar el dolor y el estrés. En este artículo, veremos en qué consiste este tipo de meditación, en qué puede ser beneficiosa y una guía paso a paso para probarla.
¿Qué es la meditación rápida?

La meditación es una práctica que se remonta a la antigüedad, y varias culturas de todo el mundo la utilizan para calmarse, aliviar el estrés y desarrollarse espiritualmente.
No hay una plantilla única para la meditación, pero en general consiste en concentrarse en la respiración, un mantra o un objeto.
La meditación rápida es una versión abreviada de esta práctica, que se centra en la respiración o en otro objeto de concentración durante poco tiempo para ayudar a calmar la mente y el cuerpo.
Los beneficios de la meditación rápida
Existen numerosos beneficios potenciales de la meditación rápida, tanto físicos como mentales. Según la Universidad de Wisconsin-Madison, practicar la meditación de la atención plena, que es similar a la meditación rápida, puede ayudar a rehacer el cerebro, reduciendo la ansiedad, la depresión, el estrés y disminuyendo el riesgo de problemas de salud física.
Los beneficios físicos pueden incluir una mayor capacidad para tolerar el dolor, una mejor circulación, y una disminución de la frecuencia cardíaca y la tensión arterial. Todos son beneficios valiosos, especialmente para quienes padecen dolores crónicos.
Guía paso a paso de la Meditación Rápida
Si estás decidido a probar la meditación rápida, aquí tienes una guía paso a paso para empezar:
Paso 1: Encuentra un lugar tranquilo
En primer lugar, encuentra un lugar tranquilo y apacible donde puedas relajarte y concentrarte. Si es necesario, puedes utilizar tapones para los oídos o una máquina de ruido blanco para crear un entorno más sereno.
Paso 2: Siéntate Cómodamente
Busca una postura sentada cómoda que te permita relajarte sin dormirte.
Puedes sentarte en el suelo con las piernas cruzadas si prefieres una postura más tradicional, o en una silla con los pies apoyados en el suelo si es más cómodo. Coloca las manos en las rodillas o en el regazo.

Paso 3: Cierra los ojos
Cierra lentamente los ojos y da unas cuantas respiraciones profundas para calmar la mente y el cuerpo.
Paso 4: Concéntrate en la Respiración
Tómate un momento para concentrarte en la respiración mientras inhalas y exhalas. Puedes contar las respiraciones si quieres, o repetir una palabra o frase tranquilizadora para anclar tus pensamientos. Presta atención a las sensaciones de la respiración al entrar y salir del cuerpo.

Paso 5: Deja de pensar
Mientras sigues concentrándote en la respiración, no te desanimes ni te frustres si la mente empieza a divagar.
Es una parte natural del proceso. Cada vez que notes que tus pensamientos se desvían, vuelve suavemente a concentrarte en la respiración.
Paso 6: Nota tu cuerpo
Al finalizar la sesión de meditación, tómate un momento para notar tu cuerpo. Respira profundamente y abre lentamente los ojos, tomando conciencia del momento presente. Presta atención a los sonidos, las vistas y las sensaciones que te rodean mientras regresas a tu día.
Conclusión sobre la meditación rápida para quitar dolores y relajarse
La meditación rápida es una práctica sencilla y eficaz que puede ayudarte a aliviar el estrés, bajar la ansiedad y aumentar tu capacidad para tolerar el dolor. Si dedicas sólo unos minutos al día a concentrarte en la respiración, notarás los beneficios.
Practicarla con regularidad puede ayudarte a desarrollar y profundizar en tu práctica de meditación, ayudándote a sentirte más relajado y con más control. Pruébalo hoy y comprueba lo eficaz que puede ser la meditación rápida para ti.