El nacimiento de un nuevo bebé puede ser una experiencia abrumadora y llena de ansiedad.
Hay tantas cosas de las que preocuparse y comprobar, y una de las preocupaciones más comunes gira en torno a los patrones respiratorios de los recién nacidos.
No es infrecuente que un bebé respire rápidamente, y suele ser normal, pero hay algunas excepciones.
En este artículo exploraremos las causas de la respiración rápida en los recién nacidos y cuándo puede ser motivo de preocupación.

¿Qué es la respiración rápida?
La respiración rápida, también conocida como taquipnea, se define como la respiración de un recién nacido más de 60 veces por minuto. Cuando un bebé emerge por primera vez en el mundo, es habitual que respire un poco más deprisa que los adultos.
Una frecuencia de hasta 40 respiraciones por minuto es normal en los recién nacidos durante las primeras semanas de vida. Sin embargo, si la frecuencia respiratoria de un bebé aumenta a más de 60 respiraciones por minuto, puede ser motivo de preocupación.
Causas comunes de la respiración rápida en los recién nacidos
Existen varias razones comunes por las que un recién nacido puede experimentar una respiración rápida. Estas pueden incluir:

- Estrés o ansiedad: Los recién nacidos son muy nuevos en lo que es estar fuera del útero. El estrés o la ansiedad pueden provocar que un bebé respire rápido, llore y que parezca inquieto.
- Cambios de temperatura: Esto puede hacer que un bebé respire deprisa. Es especialmente cierto en bebés prematuros, cuyos sistemas respiratorios pueden no estar totalmente desarrollados.
- Efectos secundarios de medicamentos: Algunos medicamentos que tome el bebé pueden llevar a un aumento de la frecuencia respiratoria.
- Infecciones respiratorias: Los recién nacidos tienen un mayor riesgo de padecerlas, ya que sus sistemas inmunitarios no están totalmente desarrollados. Esto puede provocar que el bebé respire deprisa, tosa y tenga dificultades para comer o dormir.
- Condiciones médicas preexistentes: Existen ciertas afecciones congénitas, que pueden hacer que un bebé respire rápidamente. En estos casos, el bebé puede tener dificultades para respirar, un tono azulado en la piel y un mal aumento de peso.
¿Cuándo debe preocuparse?
Es importante recordar que la respiración rápida en un recién nacido suele ser una respuesta fisiológica normal a ciertos estímulos. Sin embargo, existen ciertos signos y síntomas que pueden indicar un problema subyacente más grave. Si un bebé respira rápidamente y presenta alguno de estos síntomas, es importante llevarlo a un profesional sanitario:
- Incapacidad para respirar hondo.
- Coloración azulada de la piel o los labios, que es un signo de privación de oxígeno.
- Retracciones (hundimiento de la piel entre las costillas o debajo de la caja torácica) al respirar.
- Dificultad para alimentarse, comer o tragar.
- Somnolencia, letargo o dificultad inusual para despertarse.

Los médicos pueden examinar a su bebé y determinar si es necesario realizar más pruebas para identificar la causa subyacente de la respiración rápida. En la mayoría de los casos, la respiración rápida en un recién nacido no es motivo de preocupación y puede controlarse fácilmente.
Conclusión sobre la respiración rápida en recién nacidos
La respiración rápida en los recién nacidos es frecuente y a menudo no es motivo de preocupación. Es importante recordar que los bebés son nuevos en el mundo y pueden necesitar tiempo para adaptarse.
Sin embargo, si le preocupa la respiración de su bebé o si muestra alguno de los síntomas de un problema médico más grave, es mejor que consulte a un profesional sanitario. Si se toma tiempo para escuchar la respiración de su bebé y está atento a cualquier cambio, podrá ayudar a garantizar que esté sano y feliz.